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Preeclampsia en el embarazo: síntomas y riesgos

La preeclampsia es una complicación del embarazo con presión alta. Te explicamos los síntomas de alarma, los factores de riesgo y cuándo llamar al médico de urgencia.

Equipo de Mama Ai

Actualizado 24 de junio de 2026 8 min de lectura
Preeclampsia en el embarazo: síntomas y riesgos

Si alguna vez has escuchado la palabra «preeclampsia» en una consulta o de boca de una amiga, seguro te surgió la duda: ¿qué es y qué tan peligrosa resulta? Empecemos por lo más importante: la mayoría de los embarazos transcurren sin complicaciones graves, y las visitas periódicas al médico —con su toma de presión y su análisis de orina— existen precisamente para detectar a tiempo cualquier alteración. Este artículo te ayudará a entender con calma qué es la preeclampsia, cómo reconocer las señales de alarma y en qué momento hay que actuar sin demora.

Qué es la preeclampsia y en qué se diferencia de la presión alta común

La preeclampsia es una complicación del embarazo en la que la mujer presenta presión arterial elevada junto con signos de que algunos órganos internos (con mayor frecuencia los riñones y el hígado) no están funcionando bien. Suele aparecer después de la semana 20 de embarazo —es decir, en el segundo o el tercer trimestre— y a veces se manifiesta por primera vez ya después del parto. Si respondemos en pocas palabras a la pregunta «qué es la preeclampsia»: es la combinación de presión alta y daño en los órganos que requiere seguimiento médico.

Durante el embarazo la presión arterial cambia un poco de forma natural: en la primera mitad suele bajar y, hacia el final, vuelve a sus valores habituales. Eso es normal. Se habla de preeclampsia cuando la presión sube a 140/90 mm Hg o más (registrada en dos ocasiones) en una mujer que antes tenía cifras normales y, además, aparecen otros signos, como proteínas en la orina. Por eso un único pico de presión tras caminar deprisa o por un disgusto no es, por sí solo, un diagnóstico; lo importante es el cuadro completo que valora el médico.

En el origen de la preeclampsia hay una alteración en la formación y el funcionamiento de la placenta y los vasos sanguíneos. Esto afecta la irrigación de sangre y puede repercutir en los riñones, el hígado, el cerebro y el sistema de coagulación. Justo por eso se vigilan con tanta atención la presión y los análisis: el control ayuda a detectar el problema en una etapa temprana, cuando aún es «silenciosa».

Síntomas de alarma: a qué prestar atención

Lo engañoso de la preeclampsia es que, en sus inicios, muchas veces no da síntomas perceptibles: la presión alta y las proteínas en la orina solo se descubren en la consulta. Por eso son tan importantes las visitas periódicas. Pero hay un conjunto de señales que deben ponerte alerta y motivar que contactes a tu médico. Muchas mujeres buscan justamente las «señales de alarma en el embarazo»: estas son las que se relacionan con la preeclampsia.

Señales por las que debes llamar al médico

  • Dolor de cabeza intenso o que no se quita, que no cede con los métodos habituales.
  • Cambios en la vista: visión borrosa, destellos o «moscas» que aparecen y desaparecen, manchas oscuras o mayor sensibilidad a la luz.
  • Dolor en la parte alta del abdomen o debajo de las costillas del lado derecho (donde está el hígado), que a veces se confunde con acidez o problemas estomacales.
  • Hinchazón repentina de la cara, alrededor de los ojos y de las manos, sobre todo si aparece de golpe.
  • Aumento brusco de peso —más de un kilo en pocos días— por retención de líquidos.
  • Falta de aire o sensación de que no te llega el aire.
  • Disminución de la cantidad de orina y menos ganas de orinar.
  • Náuseas o vómitos que aparecen de repente en la segunda mitad del embarazo.

La hinchazón de los pies al final del día es algo frecuente y, por lo general, inofensivo en las futuras mamás. Lo que debe alertarte es precisamente la hinchazón rápida de la cara y las manos combinada con otras señales de la lista. Las proteínas en la orina (proteinuria) no las notarás tú misma —se detectan en el análisis—, así que no te saltes los estudios de rutina.

A pregnant woman having her blood pressure measured with an upper-arm cuff during a routine prenatal check-up

Por qué se revisan la presión y el análisis de orina en cada consulta

Tomar la presión arterial y hacer el análisis de orina en cada visita no es un trámite, sino la principal forma de detectar la preeclampsia a tiempo. A muchas mujeres les preocupa el tema de la «presión alta en el embarazo», sobre todo en el tercer trimestre, cuando la exigencia para el organismo es máxima. Por eso estas revisiones son tan valiosas:

  • La presión arterial muestra cómo trabaja el sistema cardiovascular. Una presión elevada puede ser, con el tiempo, la primera señal, incluso si te sientes perfectamente bien.
  • El análisis de orina detecta las proteínas, una señal de que los riñones están sometidos a más carga.
  • Los análisis de sangre, cuando hacen falta, muestran cómo están el hígado, los riñones y la cantidad de plaquetas.

Si tienes un tensiómetro en casa, el médico puede pedirte que lleves un diario de presión. Mídela en reposo, sentada, tras unos minutos de descanso, y anota los resultados para mostrarlos en la consulta. No es un motivo para angustiarse con cada medición, sino una herramienta cómoda de seguimiento.

Quién tiene mayor riesgo

La preeclampsia puede aparecer en cualquier mujer, pero ciertos factores aumentan la probabilidad. Conviene conocerlos no para preocuparse, sino para planear con el médico el seguimiento y, si hace falta, la prevención. Entre los factores de riesgo están:

  • el primer embarazo;
  • la hipertensión arterial crónica (que ya existía antes del embarazo);
  • la diabetes, incluida la diabetes gestacional, que aparece durante el embarazo;
  • el embarazo múltiple (gemelos, trillizos);
  • tener menos de 18 o más de 35 a 40 años;
  • el sobrepeso o la obesidad;
  • antecedentes de preeclampsia en familiares cercanas o en embarazos anteriores;
  • el embarazo logrado por fecundación in vitro (FIV);
  • enfermedades renales y trastornos autoinmunes;
  • un intervalo de más de 10 años desde el embarazo anterior.

Tener uno o varios de estos factores no significa que la preeclampsia vaya a aparecer sí o sí: solo es un motivo para un seguimiento más atento. Comenta tu situación personal con el médico al inicio del embarazo.

Cómo se diagnostica y cómo se lleva el embarazo

Diagnóstico

El diagnóstico lo establece el médico a partir de varios datos en conjunto: presión de 140/90 mm Hg o más en dos mediciones, proteínas en la orina (proteinuria) y los resultados de los análisis de sangre (pruebas de función hepática, función de los riñones y nivel de plaquetas). A veces la preeclampsia se diagnostica incluso sin proteínas en la orina, cuando la presión alta se acompaña de otros signos de afectación de los órganos. Para valorar el bienestar del bebé pueden indicar un ultrasonido, una eco-doppler (evaluación del flujo sanguíneo) y un monitoreo fetal (registro cardiotocográfico).

Seguimiento y tratamiento

La conducta depende de la gravedad del cuadro y de las semanas de embarazo. Algunos pasos posibles son:

  • Seguimiento más frecuente: control regular de la presión, los análisis y el estado del bebé, a veces con hospitalización.
  • Medicamentos para bajar la presión: los elige únicamente el médico, eligiendo opciones seguras durante el embarazo.
  • En la preeclampsia grave, en el hospital pueden usar medicamentos para prevenir convulsiones y para preparar los pulmones del bebé ante un parto más temprano.
  • El parto. Es importante entenderlo: la única manera de curar por completo la preeclampsia es el nacimiento del bebé y de la placenta. Por eso, en los casos graves, los médicos pueden recomendar adelantar el parto, valorando los beneficios y los riesgos para la mamá y el bebé.

La decisión sobre el momento y la vía del parto siempre se toma de forma individual. En los casos leves muchas veces se logra llevar el embarazo hasta cerca del término bajo vigilancia. Saber cómo reconocer las señales de parto también ayuda a entender cómo se desarrollan las cosas, y para orientarte con los tiempos resulta útil el artículo sobre cuántas semanas dura el embarazo por trimestres.

Cuándo se necesita atención urgente

Hay señales ante las que no se puede esperar a la consulta programada. Llama de inmediato al médico o pide una ambulancia (911 / 112) si aparecen:

  • dolor de cabeza intenso que no se quita;
  • empeoramiento brusco de la vista: visión nublada, destellos o pérdida de campos visuales;
  • dolor fuerte debajo de las costillas derechas o en la parte alta del abdomen;
  • falta de aire marcada o dolor en el pecho;
  • convulsiones o pérdida del conocimiento: son signos de eclampsia, la forma más grave, que requiere atención de urgencia;
  • hinchazón repentina e intensa de la cara y las manos junto con malestar general.

Es mejor curarse en salud y llamar, aunque no estés segura. Los profesionales prefieren que consultes una vez de más a que pases por alto una señal importante. Estas señales no deben confundirse con las molestias habituales del embarazo, pero tampoco hay que asustarse de antemano: la mayoría de las futuras mamás nunca llegan a ellas.

Prevención y preeclampsia después del parto

¿Se puede reducir el riesgo?

No se puede garantizar una protección total, pero algunas medidas disminuyen la probabilidad en las mujeres con factores de riesgo:

  • Dosis bajas de aspirina. A las mujeres con riesgo alto, el médico puede recomendarles tomar aspirina en dosis baja, por lo general a partir del segundo trimestre. Esto lo indica únicamente el médico: no empieces a tomarla por tu cuenta.
  • Un aporte suficiente de calcio, sobre todo donde la alimentación es pobre en él; coméntalo con tu médico.
  • Seguimiento regular. La medida más fiable es no faltar a las consultas programadas, las tomas de presión y los análisis.
  • Mantener un estilo de vida saludable antes y durante el embarazo: alimentación equilibrada, actividad física según tus posibilidades y no fumar.

Preeclampsia posparto

Un punto importante y poco conocido: la preeclampsia puede aparecer por primera vez o persistir después del parto, normalmente en los primeros días, pero a veces a lo largo de unas 6 semanas. Se le llama preeclampsia posparto. Por eso no ignores un dolor de cabeza intenso, las alteraciones de la vista, el dolor debajo de las costillas o una hinchazón marcada en las primeras semanas tras el nacimiento del bebé, aunque el embarazo haya transcurrido sin problemas. Ante estos síntomas, contacta enseguida a tu médico.

La mayoría de las mujeres se recuperan por completo de la preeclampsia. Sin embargo, haberla tenido aumenta un poco el riesgo de problemas cardiovasculares en el futuro, así que después del parto conviene controlar la presión de vez en cuando y hablar de tu salud con el médico de cabecera.

Lo más importante para recordar

  • La preeclampsia es una complicación del embarazo con presión alta (140/90 o más) y signos de sobrecarga de los órganos, casi siempre después de la semana 20.
  • En las etapas iniciales puede no haber síntomas, por eso son clave la toma de presión y el análisis de orina en cada consulta.
  • Síntomas de alarma: dolor de cabeza intenso, alteraciones de la vista, dolor debajo de las costillas derechas, hinchazón repentina de la cara y las manos, aumento brusco de peso y falta de aire.
  • Tienen mayor riesgo: el primer embarazo, la hipertensión crónica, la diabetes, el embarazo múltiple, la edad, la obesidad, la FIV y la preeclampsia previa.
  • El único tratamiento radical es el parto; en los casos graves pueden recomendar adelantarlo.
  • La preeclampsia también es posible después del parto: vigila cómo te sientes hasta las 6 semanas.
  • Convulsiones, pérdida del conocimiento, empeoramiento brusco de la vista o dolor intenso son motivo para llamar a urgencias de inmediato.

Este artículo tiene un carácter informativo general y no sustituye la consulta individual con tu médico. Toma las decisiones sobre diagnóstico, tratamiento y consumo de cualquier medicamento junto con tu médico tratante, teniendo en cuenta las particularidades de tu propio embarazo.

Creado con IA y revisado por el equipo de Mama Ai. Información educativa — no sustituye el consejo médico profesional.

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