Ir al contenido
Volver al Diario

Señales de parto: cómo saber si ya empezaron las contracciones

Señales de parto, cómo distinguir las contracciones de Braxton Hicks de las verdaderas y cuándo ir al hospital. Una guía tranquila para el final del embarazo.

Equipo de Mama Ai

Actualizado 23 de junio de 2026 8 min de lectura
Señales de parto: cómo saber si ya empezaron las contracciones

Cerca del final del embarazo, casi todas las futuras mamás se sorprenden pensando: «¿Y si ya empezó?» Se endurece la panza, molesta la zona lumbar, se expulsa el tapón mucoso… y dan ganas de entender de inmediato qué está pasando. Es completamente normal. En este artículo repasaremos con calma cómo saber si ya empezaron las contracciones, cuáles son las señales de parto, cómo distinguir las contracciones de Braxton Hicks de las verdaderas y cuándo de verdad es momento de ir al hospital.

Una buena noticia: las falsas alarmas son frecuentes, y no hay por qué avergonzarse. La mayoría de las mujeres llega al hospital «en balde» al menos una vez, y eso es una parte totalmente normal del camino.

Señales de que el parto se acerca: qué pasa días y semanas antes

Estas señales indican que el cuerpo se está preparando para el parto. No significan que las contracciones vayan a empezar ya mismo: entre ellas y el parto de verdad pueden pasar desde unas horas hasta un par de semanas. En quienes ya han tenido hijos, estos signos suelen aparecer más tarde y más cerca del parto.

La panza «baja» (el bebé se encaja)

Unas semanas antes del parto (y en un segundo embarazo o los siguientes, a veces solo durante el propio parto), el bebé desciende y se encaja en la pelvis. Muchas mujeres notan que respiran mejor y tienen menos acidez, pero aparece presión en la parte baja y ganas más frecuentes de ir al baño. «Se me bajó la panza, ¿cuándo será el parto?» es una de las dudas más comunes: por desgracia, encajarse no predice una fecha exacta.

Expulsión del tapón mucoso

El tapón mucoso cierra la entrada del cuello del útero durante el embarazo. Cuando el cuello empieza a ablandarse y a abrirse un poco, el tapón puede expulsarse entero o, lo que es más frecuente, por partes. Es un moco espeso, a veces transparente, a veces amarillento o con hilillos rosados o marrones (es lo que en inglés llaman «bloody show»). Una pequeña cantidad de sangre es normal.

Importante: el tapón puede expulsarse un par de semanas antes del parto, o apenas unas horas antes. Por eso, situaciones como «se me salió el tapón pero no tengo contracciones» son totalmente habituales y no hay que apurarse. Solo conviene preocuparse si el sangrado se vuelve abundante (sangre roja brillante, como en una menstruación, o más): hablamos de eso más abajo.

El instinto de «anidación» y otros detalles

  • Una oleada de energía y ganas de dejarlo todo listo: revisar la maleta para el hospital, fregar los pisos, ordenar la ropita del bebé. Es el famoso «instinto de anidación».
  • Heces más blandas uno o dos días antes del parto: el cuerpo se «descarga» de forma natural.
  • El peso deja de subir o baja un poco, 1 o 2 kg.
  • Dolor sordo en la zona lumbar y sensación de pesadez en la pelvis.
  • Más contracciones de Braxton Hicks: hablamos de ellas en detalle más abajo.

Ninguna de estas señales por sí sola significa «hoy doy a luz». Son el telón de fondo sobre el que poco a poco se desarrolla el parto de verdad.

Pregnant woman resting at home and timing her contractions on her phone

Contracciones de Braxton Hicks y contracciones verdaderas: cómo distinguirlas

Las contracciones de Braxton Hicks (también llamadas «de práctica» o «de entrenamiento») son contracciones irregulares del útero que lo «entrenan» de cara al parto. Muchas mujeres empiezan a notarlas en el segundo o tercer trimestre, y hacia el final del embarazo se intensifican. Es normal y no es peligroso.

Cómo se sienten las contracciones de Braxton Hicks

La mayoría de las veces son una tensión indolora o apenas perceptible: la panza se pone dura como una pelota durante unos segundos y luego se relaja. Son irregulares, no se hacen más frecuentes con el tiempo y suelen desaparecer si cambias de posición, te recuestas, descansas, bebes agua o te das una ducha tibia.

En qué se diferencian las contracciones verdaderas de las de Braxton Hicks

Estas son las diferencias clave que te ayudarán a saber cómo distinguir las contracciones de Braxton Hicks de las verdaderas:

  • Regularidad. Las contracciones verdaderas se dan a intervalos cada vez más parejos y se hacen más frecuentes poco a poco. Las de Braxton Hicks son caóticas.
  • Aumento. Las verdaderas se vuelven más fuertes, más largas y más frecuentes con el tiempo. Las de Braxton Hicks se mantienen más o menos iguales o se debilitan.
  • Reacción al descanso. Si las contracciones no desaparecen al cambiar de postura, caminar, ducharte o beber agua, probablemente sean verdaderas. Las de Braxton Hicks suelen calmarse.
  • Dónde duele. Las de Braxton Hicks se sienten al frente, en la parte baja del abdomen. Las verdaderas suelen empezar en la zona lumbar y «rodean» el vientre por delante, como un cinturón.
  • Intensidad. Con el tiempo, las verdaderas llegan a impedir hablar y moverse en su punto máximo.

Qué es el parto prodrómico (o trabajo de parto «preparatorio»)

A veces las contracciones son verdaderas, dolorosas e incluso casi regulares, pero el parto no acaba de arrancar porque el cuello del útero todavía no se dilata. Es el llamado parto prodrómico o periodo preparatorio (en inglés, «prodromal labor»). Es real, agotador y puede durar horas o repetirse de noche varios días seguidos. No es una anomalía, pero si te agota mucho y te quita el sueño, conviene llamar a tu médico o matrona: juntos decidirán cómo sobrellevar esta etapa.

Señales fiables de que el parto ha comenzado

Hay tres señales que indican que el parto realmente ha empezado.

Contracciones regulares que van en aumento

La señal principal son contracciones que se dan a intervalos determinados, se hacen más frecuentes, más largas y más fuertes, y no se calman con el descanso. Es justo por ellas que normalmente se entiende cómo empieza el parto. Conviene cronometrarlas: anota desde el inicio de una contracción hasta el inicio de la siguiente, y también cuánto dura cada una.

Rotura de la fuente

El líquido amniótico puede salir de golpe en un chorro o gotear poco a poco. A qué prestar atención y qué informar al médico:

  • La hora: cuándo ocurrió exactamente.
  • El color: lo normal es que el líquido sea transparente o ligeramente amarillento. Un color verde, marrón o turbio (mezcla de meconio, las primeras heces del bebé) o con restos de sangre es motivo para contactar al hospital de inmediato.
  • La cantidad y el olor.

A veces la fuente se rompe antes de que empiecen las contracciones. Aunque todavía no haya contracciones, después de romper aguas hay que contactar al médico: a partir de ese momento el bebé queda menos protegido frente a infecciones, y te indicarán cuándo acudir.

Dilatación del cuello del útero

Con las contracciones, el cuello del útero se acorta (se borra) y se dilata. Solo un médico o una matrona pueden valorar la dilatación en una exploración: no se puede comprobar por cuenta propia, así que no te guíes por cifras de internet.

Cuándo ir al hospital: la regla «5-1-1»

Para un primer parto, muchos médicos recomiendan una regla sencilla: ir al hospital cuando las contracciones se den cada ~5 minutos, duren alrededor de 1 minuto y eso se mantenga durante al menos 1 hora (la regla «5-1-1»). Es una referencia, no una ley: tu médico puede darte otras indicaciones pensadas para tu caso.

Conviene salir antes si:

  • es un segundo parto o uno posterior: suelen avanzar más rápido;
  • el hospital queda lejos o hay problemas de transporte;
  • tu parto anterior fue muy rápido;
  • tienes alguna particularidad del embarazo sobre la que te advirtió el médico.

Si no estás segura, llama al hospital o a tu médico. Mejor preguntar y que te digan «todavía es pronto» que pasarlo sola con la duda.

Cuándo llamar al médico de inmediato: señales de alarma

En la mayoría de los casos el inicio del parto transcurre con tranquilidad, pero hay situaciones en las que debes contactar al hospital o acudir de inmediato, sin esperar a la regla «5-1-1»:

  • Líquido amniótico verde, marrón o con sangre: puede indicar meconio u otro problema.
  • Sangrado abundante de color rojo brillante (más que los hilillos del tapón mucoso).
  • El bebé se mueve menos o no sientes sus movimientos: no esperes, llama enseguida.
  • Dolor abdominal fuerte y constante que no cede entre contracciones.
  • Señales de parto antes de la semana 37: contracciones regulares, pérdida de líquido, presión en la parte baja (riesgo de parto prematuro).
  • Fiebre, escalofríos, dolor de cabeza intenso, alteraciones de la visión, hinchazón de cara y manos.

Estas señales no significan que algo vaya forzosamente mal, pero siempre debe valorarlas un profesional, y mejor cuanto antes.

Una falsa alarma es algo normal

Si llegaste al hospital y te mandaron de vuelta a casa porque el parto aún no había empezado, no hiciste nada tonto. Pasa con muchísima frecuencia y el personal médico está acostumbrado. Ni siquiera una mamá con experiencia puede distinguir siempre al 100 % de antemano las contracciones de Braxton Hicks de las verdaderas. Confía en ti: si estás preocupada o algo te parece distinto, lo mejor es llamar y preguntar.

Lo más importante para recordar

  • Las señales de que el parto se acerca (la panza que baja, la expulsión del tapón mucoso, el instinto de anidación, las heces más blandas) indican que el cuerpo se está preparando, pero no marcan una fecha exacta.
  • Las contracciones de Braxton Hicks son irregulares y se calman con el descanso; las verdaderas son regulares, van en aumento y no ceden.
  • Señales fiables de que el parto ha comenzado: contracciones regulares que aumentan, rotura de la fuente y dilatación del cuello del útero.
  • Al hospital, en un primer parto, normalmente según la regla «5-1-1»; antes, si es un parto posterior o si el camino es largo.
  • Líquido verde o con sangre, sangrado fuerte, menos movimientos del bebé o señales de parto antes de la semana 37 son motivo para contactar al médico de inmediato.
  • Una falsa alarma es algo frecuente y normal. Si tienes dudas, llama a tu médico.

Este artículo tiene carácter informativo general y no sustituye una consulta médica personalizada. Ante cualquier duda sobre tu embarazo y tu parto, acude a tu ginecólogo-obstetra o a tu matrona.

Creado con IA y revisado por el equipo de Mama Ai. Información educativa — no sustituye el consejo médico profesional.

Estamos contigo en cada semana del camino

Descargar en el App Store

Seguir leyendo