Fiebre en bebés: cómo bajarla y cuándo ir al médico
Qué se considera fiebre en bebés según la edad, cómo tomar la temperatura, con qué y cuándo bajarla y qué señales exigen acudir al médico de inmediato.
Equipo de Mama Ai
Cuando a tu bebé le sube la temperatura, el corazón de cualquier madre o padre se encoge: quieres saber de inmediato si es peligroso y qué hacer. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, la fiebre en bebés no es una enfermedad en sí misma, sino una reacción de defensa natural del cuerpo que está combatiendo una infección. Pero hay situaciones, sobre todo en los primeros meses de vida, en las que no conviene esperar.
En este artículo lo veremos con calma y por orden: qué se considera fiebre en bebés, cómo tomar bien la temperatura, con qué y cuándo bajarla, qué es mejor no hacer y —lo más importante— con qué señales hay que acudir al médico de inmediato.
Qué se considera fiebre en bebés: temperatura normal y fiebre
La temperatura corporal normal de un bebé suele estar entre 36.5 y 37.5 °C y varía un poco a lo largo del día: más baja por la mañana y más alta hacia la tarde; después de llorar mucho, de comer o por llevar ropa abrigada puede subir ligeramente. Por eso, unos 37.2 °C aislados en un bebé activo y contento todavía no son motivo de alarma.
Hablamos de fiebre cuando la temperatura sube por encima de cierto umbral. Es importante saber que ese umbral depende de dónde la midas:
- Rectal (en el recto): hay fiebre a partir de 38.0 °C. Es el método más preciso en menores de 3 años.
- En la axila (axilar): hay fiebre aproximadamente a partir de 37.5 °C; este método marca entre 0.3 y 0.5 °C menos que la temperatura real.
- En el oído o en la frente: orientativamente a partir de 38.0 °C, pero estos métodos son menos precisos en los más pequeños.
A la temperatura de 37.1 a 37.9 °C se le suele llamar febrícula: puede acompañar a infecciones leves, a la salida de los dientes o a un golpe de calor. Se considera fiebre alta la que supera los 39 °C. Aun así, recuerda la regla de oro de los pediatras: no importan tanto las cifras como el estado general del bebé.
Cómo tomar bien la temperatura según la edad
La precisión de la medición depende de la edad y del método. Estas son las pautas generales:
- Menores de 3 meses: el estándar de oro es la medición rectal con termómetro electrónico, que refleja con mayor exactitud la temperatura real del cuerpo. En la axila puedes medir para una comprobación rápida, pero si el resultado es dudoso se vuelve a comprobar por vía rectal.
- De 3 meses a 4 años: sirve el termómetro rectal o axilar; los termómetros de oído (timpánicos) se usan aproximadamente a partir de los 6 meses.
- Mayores de 4 o 5 años: se puede medir en la boca (oral), en la axila o en el oído.
Algunos consejos prácticos: usa un termómetro electrónico y no de mercurio (los de mercurio son peligrosos si se rompen); para la medición rectal, unta la punta con crema para bebé e introdúcela poco, sujetando bien al pequeño; no tomes la temperatura justo después del baño, del llanto o de comer: espera de 20 a 30 minutos.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico de inmediato
Hay situaciones en las que lo importante no es la autoayuda, sino una revisión rápida por parte de un especialista. Acude al médico de inmediato o llama a urgencias si:
- El bebé tiene menos de 3 meses y su temperatura rectal es de 38.0 °C o más. En estos bebés, cualquier fiebre es motivo de consulta urgente, aunque el niño se vea tranquilo. El sistema inmunitario del recién nacido todavía es inmaduro y una infección puede avanzar muy rápido.
- Cuesta despertar al bebé, está decaído, inusualmente somnoliento o, al contrario, llora sin consuelo y no logras calmarlo.
- Aparece en la piel una erupción que no palidece al presionarla (haz la prueba del vaso: presiona un vaso transparente contra la erupción; si las manchas no desaparecen, es una señal preocupante).
- Hay signos de deshidratación: poca orina (pañal seco durante más de 6 a 8 horas), llanto sin lágrimas, labios secos, fontanela hundida.
- Respiración difícil o acelerada, hundimiento entre las costillas, quejido al respirar, labios azulados.
- Ha tenido una convulsión.
- La fiebre dura más de 3 días (72 horas) o supera los 40 °C, o bien la fiebre se fue y luego volvió.
- Rigidez en el cuello, dolor de cabeza intenso, vómitos repetidos.
La dificultad para respirar junto con fiebre en un bebé a veces se relaciona con infecciones virales de las vías respiratorias; hablamos de ello con más detalle en el artículo sobre la bronquiolitis y el VRS en bebés. Si tienes dudas, mejor llama al médico: es más tranquilizador preguntar de más que perder tiempo.
Con qué y cuándo bajar la fiebre
Bajar la fiebre no es para conseguir una cifra bonita en el termómetro, sino para aliviar el malestar del bebé. Si el pequeño está activo, juega y bebe, una temperatura de alrededor de 38.3 a 38.5 °C se puede no bajar. En cambio, si está decaído, sufre o rechaza los líquidos, el antitérmico es adecuado incluso con cifras más bajas.
Para los niños se permiten dos principios activos:
- Paracetamol (acetaminofén): se usa desde los primeros meses de vida por indicación médica.
- Ibuprofeno: por lo general a partir de los 3 a 6 meses; no se da en caso de deshidratación ni en algunas otras situaciones, así que en los más pequeños se administra tras consultar.
La dosis se calcula por el peso del niño, no por la edad: como referencia, el paracetamol se da a razón de unos 10 a 15 mg por kilo de peso en cada toma, y el ibuprofeno unos 5 a 10 mg/kg. Pero la dosis exacta, la forma (jarabe, supositorios) y cada cuánto se puede repetir compruébalas siempre en el prospecto del medicamento concreto o consúltalas con el pediatra: una sobredosis es peligrosa.
Nunca le des aspirina (ácido acetilsalicílico) a un niño: en los niños se asocia con el síndrome de Reye, una afección rara pero grave del hígado y el cerebro. Tampoco conviene alternar por tu cuenta el paracetamol y el ibuprofeno «a contrarreloj»: esa pauta solo la indica el médico, porque de lo contrario es fácil equivocarse con la dosis.
Qué no hay que hacer: métodos peligrosos y mitos
Muchos remedios «caseros» de toda la vida no solo no ayudan, sino que hacen daño. Descártalos:
- Frotar con alcohol o vinagre. El alcohol y el vinagre se absorben a través de la piel delicada del bebé y pueden provocar una intoxicación, y el enfriamiento brusco causa un espasmo de los vasos sanguíneos y escalofríos.
- Abrigar en exceso. «Sudar bajo tres mantas» es mala idea: bajo la ropa abrigada el cuerpo se sobrecalienta y la temperatura sube. Viste al bebé con ropa ligera.
- Baños fríos y envolturas heladas: provocan temblores que solo hacen subir la temperatura.
- Dietas de ayuno y forzar la comida. Es normal que el apetito baje con la fiebre. Importa más que beba líquidos que la cantidad de comida.
Conviene desmentir también un par de mitos frecuentes. Primero, la salida de los dientes no provoca fiebre alta: es posible una subida leve hasta 37.5 °C, pero una fiebre de 38.5 a 39 °C no se puede atribuir a los dientes; busca otra causa. Explicamos en detalle qué ocurre de verdad durante la dentición en el artículo sobre la dentición del bebé. Segundo, lo alta que esté la fiebre no equivale a la gravedad de la enfermedad: una infección viral leve puede dar 39 °C, mientras que otra más grave puede cursar casi sin fiebre. Guíate por el estado general del pequeño.
Convulsiones febriles: cómo son y qué hacer
Las convulsiones febriles (por la fiebre) ocurren en aproximadamente un 2 a 5 % de los niños de entre 6 meses y 5 años a causa de la fiebre alta. Su aspecto asusta: el niño pierde el conocimiento, el cuerpo se pone rígido o se sacude de forma rítmica, la mirada se «pierde» y los labios pueden ponerse azulados. Suelen durar menos de 1 o 2 minutos. Pese a lo aterrador de la escena, las convulsiones febriles simples, por lo general, no son peligrosas ni dañan el cerebro.
Si ocurre:
- Mantén la calma y fíjate en la hora en que empieza la crisis.
- Coloca al niño de lado sobre una superficie plana y segura, y retira los objetos duros que haya cerca.
- No le pongas nada en la boca ni intentes sujetar ni «liberar» la lengua.
- No le des medicamentos ni agua por la boca durante la crisis.
Llama a urgencias si la convulsión dura más de 5 minutos, se repite, si el niño tiene menos de 6 meses, si después de la crisis tarda mucho en recuperarse o respira con dificultad. Aunque la crisis haya sido corta y haya cedido sola, el primer episodio de convulsiones hay que comunicárselo al médico.
Cuidados en casa: líquidos, rutina y bienestar
Mientras el cuerpo combate la infección, tu tarea es crear las condiciones para que el bebé esté más cómodo. Lo principal son los líquidos: con la fiebre el cuerpo pierde más agua. Al bebé de pecho, ponlo al pecho más a menudo u ofrécele fórmula; a los niños más grandes dales agua, agua de fruta o té tibio en pequeñas porciones, pero con frecuencia.

Viste al bebé con ropa ligera, mantén en la habitación unos agradables 18 a 22 °C y ventila. No lo obligues a estar acostado si quiere jugar: la actividad según cómo se sienta es aceptable. Si el bebé está inquieto y cuesta calmarlo, la causa no siempre es la fiebre; para descartar otras fuentes de malestar te ayuda nuestro material sobre los cólicos del lactante. Y recuerda: no hace falta tomar la temperatura cada media hora; basta con vigilar cómo se siente y repetir la medición si empeora.
Conclusiones clave
- Lo normal en un bebé es 36.5 a 37.5 °C; hay fiebre a partir de 38.0 °C por vía rectal (en la axila, aproximadamente desde 37.5 °C).
- Una temperatura de 38.0 °C o más en un bebé menor de 3 meses es motivo para acudir al médico de inmediato.
- En menores de 3 meses, mide la temperatura por vía rectal con termómetro electrónico: es el método más preciso.
- Baja la fiebre según cómo se sienta el niño, no según la cifra; se permiten el paracetamol y (por lo general a partir de los 3 a 6 meses) el ibuprofeno, con la dosis según el peso y el prospecto.
- Nunca des aspirina ni uses frotaciones con alcohol o vinagre.
- Señales de alarma: decaimiento, erupción que no palidece, signos de deshidratación, dificultad para respirar, convulsiones, fiebre de más de 72 horas.
- Las convulsiones febriles asustan, pero por lo general no son peligrosas; coloca al niño de lado, cronometra el tiempo y llama a urgencias si la crisis dura más de 5 minutos.
Este artículo tiene carácter informativo general y no sustituye la consulta personalizada con un médico. Ante cualquier duda sobre el estado de tu bebé, acude a tu pediatra o a los servicios de urgencias.
Fuentes
Creado con IA y revisado por el equipo de Mama Ai. Información educativa — no sustituye el consejo médico profesional.
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