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Resfriado y gripe en el embarazo: cómo tratarlos

¿Resfriado o gripe en el embarazo? Qué tomar de forma segura, si puedes usar paracetamol, cuándo la fiebre preocupa y cuándo llamar al médico.

Equipo de Mama Ai

Actualizado 28 de junio de 2026 9 min de lectura
Resfriado y gripe en el embarazo: cómo tratarlos

El resfriado durante el embarazo asusta a casi todas las futuras mamás. El goteo nasal, el carraspeo y la tos parecen una tontería, pero enseguida aparece la pregunta inquietante: ¿le hará daño al bebé y qué puedo tomar? La buena noticia es que la mayoría de los resfriados y cuadros virales se curan solos en una semana o semana y media, y los síntomas se pueden aliviar de forma segura. En este artículo vamos a explicar con calma en qué se diferencia un resfriado de una gripe, qué tomar para el resfriado en el embarazo, qué remedios se consideran seguros, cuándo la fiebre es peligrosa y ante qué señales debes llamar al médico cuanto antes.

Resfriado, infección viral o gripe: en qué se diferencian

Las tres palabras suelen usarse como sinónimos, pero no son lo mismo. Entender las diferencias ayuda a valorar qué tan seria es la situación.

  • La infección respiratoria viral (IRA viral) es el nombre general de todo un grupo de virus respiratorios. El «resfriado» común es la variante más frecuente y más leve.
  • El resfriado se desarrolla poco a poco: primero pica la garganta y luego aparecen el goteo nasal, la congestión, los estornudos y una tos leve. La fiebre suele ser baja o inexistente y, en general, te sientes razonablemente bien.
  • La gripe empieza de golpe y pega más fuerte: fiebre alta (38 °C o más), dolores en el cuerpo, mucho cansancio, dolor de cabeza y, a veces, tos seca. Es precisamente la gripe en el embarazo la que requiere atención especial, porque suele ser más intensa y da complicaciones con más frecuencia.

Dicho de forma sencilla: si te sientes decaída pero en general puedes seguir con tu día, lo más probable es que sea un resfriado. Si de repente te tumba con fiebre alta y dolores en el cuerpo, podría ser gripe, y conviene avisar al médico lo antes posible.

Por qué te resfrías más a menudo en el embarazo

Muchas futuras mamás notan que durante el embarazo se resfrían con más facilidad de lo habitual, y no es casualidad. Durante el embarazo, el sistema inmunitario se reajusta de forma natural para que el cuerpo no rechace al bebé. Por eso puedes ser un poco más susceptible a los virus, y el propio resfriado a veces dura más.

A esto se suma la inflamación de las mucosas: las hormonas aumentan el flujo de sangre a la mucosa nasal y muchas mujeres sufren congestión incluso sin ninguna infección; a este estado se le llama rinitis del embarazo. Con una infección viral encima, la congestión se nota todavía más. Todo esto es una parte normal del embarazo y no un motivo para culparte por no haberte «cuidado lo suficiente».

Qué síntomas puedes tratar en casa

La mayoría de los síntomas del resfriado se pueden aliviar con seguridad en casa, vigilando cómo te encuentras. Suelen incluir:

  • goteo y congestión nasal;
  • estornudos y carraspeo o dolor de garganta;
  • tos leve;
  • fiebre baja y sensación general de debilidad;
  • dolor de cabeza leve (sobre sus causas y cómo aliviarlo hablamos en nuestro artículo sobre el dolor de cabeza en el embarazo).

Los principales «remedios» en estos casos son el descanso, las bebidas calientes y el tiempo. Pero hay síntomas ante los que no conviene esperar ni tratarte sola en casa.

Síntomas de alarma: cuándo llamar al médico de inmediato

Acude a tu médico o a urgencias si aparece alguno de estos signos:

  • fiebre de 38 °C o más, o fiebre que no baja;
  • dificultad para respirar, falta de aire, dolor u opresión en el pecho;
  • tos intensa, con flema de un color extraño o con sangre;
  • síntomas que duran más de 10 días, o que mejoran y de repente empeoran;
  • dolor de cabeza muy fuerte, confusión o desmayo;
  • signos de deshidratación: apenas bebes, orinas poco, sientes mucho mareo;
  • vómitos que te impiden beber y comer;
  • cualquier cambio relacionado con el bebé: menos movimientos o ausencia de ellos, dolor tipo tirón en la parte baja del vientre, pérdida de líquido amniótico o sangrado.

Estos signos no significan necesariamente que algo vaya mal, pero debe valorarlos un médico. Mejor llamar una vez de más que quedarte preocupada a solas.

Qué tomar para el resfriado en el embarazo: qué se puede y qué evitar

La regla principal: cualquier medicamento durante el embarazo conviene consultarlo con el médico o el farmacéutico, aunque antes lo compraras sin receta sin pensarlo. Merecen especial cuidado los remedios combinados «para la gripe y el resfriado» en sobres y las pastillas «3 en 1»: suelen mezclar varios principios activos a la vez, incluidos algunos no recomendados en el embarazo, y además cafeína. Es más seguro tratar cada síntoma por separado.

Fiebre y dolor: paracetamol, y por qué se evitan el ibuprofeno y la aspirina

El paracetamol (acetaminofén) suele considerarse el medicamento de elección para bajar la fiebre y aliviar el dolor en el embarazo; se toma en la dosis eficaz más baja y durante el menor tiempo posible, siempre de acuerdo con tu médico. Ante la pregunta «¿puedo tomar paracetamol en el embarazo?», la mayoría de las fuentes de referencia responden que para la mayoría de las mujeres es adecuado, pero la dosis y la duración conviene consultarlas igualmente con un profesional.

En cambio, el ibuprofeno y otros AINE (antiinflamatorios no esteroideos), así como la aspirina en dosis analgésicas, suelen evitarse durante el embarazo, sobre todo en la segunda mitad, y solo se usan si los indica el médico. Por esta misma razón conviene evitar los analgésicos combinados que mezclan aspirina y cafeína. Si no estás segura de qué analgésicos son adecuados para ti en el embarazo, pregunta a tu médico en lugar de elegir «el de siempre».

Tos y dolor de garganta

El carraspeo y el dolor de garganta se alivian bien con medidas caseras sencillas: bebidas calientes, gárgaras con agua tibia con sal y caramelos o pastillas para chupar. Una bebida caliente con una cucharadita de miel calma con suavidad tanto la garganta como la tos seca. Muchas pastillas y jarabes para la tos y la garganta también están permitidos en el embarazo, pero conviene consultar la composición con el farmacéutico: algunos contienen alcohol, dosis altas de hierbas u otros componentes poco recomendables.

Goteo y congestión nasal

La forma más segura de aliviar el goteo nasal en el embarazo son las soluciones salinas: esprays y gotas de agua de mar o suero fisiológico, y los lavados nasales. No pasan a la sangre y ayudan a limpiar la nariz con suavidad. Las gotas vasoconstrictoras y los descongestionantes en pastillas (por ejemplo, con pseudoefedrina) se usan con precaución y solo tras consultar con el médico. También ayudan medidas sencillas: humidificar el aire de la habitación, una ducha caliente y dormir con la cabecera algo elevada.

Remedios caseros: descanso, líquidos y miel

Cuando no apetece tomar medicamentos, entra en juego la receta más infravalorada: el descanso. Date permiso para bajar el ritmo y dormir más; si la congestión o la tos te dificultan acomodarte, échale un vistazo a nuestra guía sobre cómo dormir en el embarazo y qué posturas resultan más cómodas. Bebe suficiente líquido: el agua tibia, las infusiones, el caldo y los tés de hierbas ayudan a fluidificar la mucosidad y a evitar la deshidratación, sobre todo si tienes fiebre.

La alimentación también ayuda a tu cuerpo: las sopas calientes, las verduras y la fruta con vitamina C son un cuidado amable para tu sistema inmunitario (qué conviene y qué no conviene comer lo recogimos en el artículo sobre qué no pueden comer las embarazadas). En cambio, ten cuidado con las «bebidas calientes» de farmacia y con el café: muchos remedios «para el resfriado» llevan cafeína y es fácil pasarse; cuánta se puede tomar al día lo vimos en el artículo sobre el café y la cafeína en el embarazo.

Home cold-care items on a wooden table: a mug of warm tea with lemon, a jar of honey, a saline nasal spray, a glass of water, tissues and a knitted blanket

Cuándo la fiebre es realmente peligrosa

Una fiebre baja (hasta 37,5–38 °C) durante un resfriado no suele ser peligrosa y a menudo cede sola. Pero una fiebre más alta en el embarazo ya es motivo para actuar y no esperar. La fiebre alta, sobre todo en el primer trimestre, no es deseable, por lo que es importante bajarla con suavidad (por lo general con paracetamol) e informar al médico.

Ponte en contacto con un profesional si la fiebre sube a 38 °C o más, dura más de un día o no baja después de un antitérmico. Mientras esperas el consejo médico, ayúdate con medidas sencillas: ropa ligera, aire fresco en la habitación y beber mucho líquido. No recurras a friegas bruscas con agua muy fría o alcohol: pueden provocar tiritona y, al contrario, subir la fiebre.

¿Puede el resfriado dañar al bebé?

Este es, quizá, el mayor miedo de las futuras mamás, y aquí puedes respirar tranquila. Un resfriado común, por sí mismo, normalmente no daña al bebé: el virus se queda en tus vías respiratorias y no se le transmite. Al bebé lo protegen la placenta y el líquido amniótico, así que el goteo nasal y una tos leve no le hacen daño.

Con la gripe la cosa es más seria: en las embarazadas suele cursar de forma más intensa y aumenta el riesgo de complicaciones tanto para la mamá como para el embarazo, sobre todo con fiebre alta. Por eso, ante la sospecha de gripe, es importante no automedicarse y contactar rápido con el médico. En algunos casos, el médico puede recetar antivirales (por ejemplo, oseltamivir, conocido como Tamiflu): su eficacia es mayor si se empiezan en los primeros días de la enfermedad. La decisión sobre ese tratamiento la toma únicamente un profesional.

Prevención: vacuna contra la gripe e higiene

Es imposible protegerse de todos los virus, pero sí se puede reducir el riesgo. La principal herramienta de protección frente a la gripe durante el embarazo es la vacuna contra la gripe. Las principales organizaciones médicas, incluidos el ACOG y los CDC, recomiendan vacunar a las embarazadas en cualquier trimestre: se considera segura y, además, transmite al bebé parte de la protección durante sus primeros meses de vida. Habla con tu médico sobre el momento y la posibilidad de vacunarte.

También ayudan hábitos cotidianos sencillos:

  • lávate las manos con frecuencia y a fondo, sobre todo al volver de lugares públicos;
  • intenta no tocarte la cara con las manos sin lavar;
  • mantén distancia de personas claramente enfermas y de lugares muy concurridos en temporada de virus;
  • duerme lo suficiente, come bien y bebe agua: un cuerpo descansado afronta mejor los virus;
  • ventila las habitaciones a menudo y mantén una humedad del aire agradable.

Conclusiones clave

  • La mayoría de los resfriados e infecciones virales en el embarazo se curan solos; un resfriado común, por lo general, no daña al bebé.
  • El paracetamol suele ser el medicamento de elección para la fiebre y el dolor, mientras que el ibuprofeno, otros AINE y la aspirina se evitan; consulta cualquier medicamento con tu médico.
  • El goteo nasal se trata mejor con soluciones salinas, y la garganta y la tos con bebidas calientes, miel y gárgaras.
  • El descanso, el sueño, beber mucho líquido y la comida caliente son la base de la recuperación; evita los remedios combinados con cafeína.
  • Llama al médico de inmediato si tienes fiebre de 38 °C o más, falta de aire, dolor en el pecho, deshidratación, o un empeoramiento o cambio en los movimientos del bebé.
  • La gripe es más peligrosa que el resfriado: la mejor protección es la vacuna contra la gripe, permitida en cualquier trimestre.

Este artículo tiene carácter informativo general y no sustituye la consulta individual con un médico. Ante cualquier síntoma, medicamento o vacuna durante el embarazo, consulta con tu médico de cabecera.

Etiquetas: #Cold and flu

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