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Hemorroides en el embarazo: causas y tratamiento

Por qué aparecen las hemorroides en el embarazo, qué síntomas vigilar y cómo aliviar las molestias en casa de forma segura: una explicación con calma y cuándo acudir al médico.

Equipo de Mama Ai

Actualizado 30 de junio de 2026 8 min de lectura
Hemorroides en el embarazo: causas y tratamiento

Si has notado molestias, picor, hinchazón o un poco de sangre en la zona del ano, intenta mantener la calma. Las hemorroides en el embarazo son muy frecuentes: según distintas estimaciones, las experimenta buena parte de las futuras mamás, sobre todo en el tercer trimestre y en las primeras semanas tras el parto. Son molestas, pero en la gran mayoría de los casos no son peligrosas y responden muy bien a medidas suaves en casa.

En este artículo veremos con calma por qué aparecen las hemorroides durante el embarazo, cómo distinguir las hemorroides externas de las internas, si suponen un riesgo para el bebé, cómo aliviar los síntomas en casa de forma segura, qué se suele decir sobre los supositorios y las pomadas y —lo más importante— en qué casos conviene acudir al médico.

Qué son las hemorroides y por qué aparecen tan a menudo en el embarazo

Las hemorroides son venas dilatadas e hinchadas en la zona del recto y el ano (en el fondo, son varices de esa zona). Todas las personas las tenemos y, normalmente, no se notan, pero con el aumento de presión y el estancamiento de la sangre pueden agrandarse, inflamarse y sangrar. El embarazo reúne varias condiciones que lo favorecen, y por eso el problema es tan habitual.

Por qué el embarazo aumenta el riesgo

  • Las hormonas. La progesterona relaja las paredes de los vasos sanguíneos (que se estiran con más facilidad) y, al mismo tiempo, ralentiza el tránsito intestinal, lo que hace que aparezca el estreñimiento con más frecuencia.
  • El útero, que va creciendo. A medida que aumenta de tamaño, presiona las venas de la pelvis y de la parte inferior del cuerpo, dificultando el retorno de la sangre.
  • Más sangre en el cuerpo. El volumen de sangre que circula durante el embarazo aumenta de forma notable y las venas trabajan con más carga; por un mecanismo parecido, a muchas mujeres les aparece también hinchazón en las piernas.
  • El estreñimiento y los esfuerzos al ir al baño. Las heces duras y los intentos de «empujar» elevan de golpe la presión en las venas del recto. Este es, probablemente, el factor sobre el que más se puede influir; hablamos de él en detalle en el artículo sobre el estreñimiento en el embarazo.
  • Menos movimiento. Pasar mucho tiempo sentada o tumbada, sobre todo cuando se acerca el parto, empeora la circulación en la pelvis.

Síntomas: hemorroides externas e internas

Hay dos tipos de hemorroides y se manifiestan de forma algo distinta.

  • Las hemorroides externas: los bultos se forman por fuera, alrededor del ano. Lo más habitual es notarlas como un abultamiento blando o una hinchazón que pica y puede doler, sobre todo al sentarse y durante la defecación.
  • Las hemorroides internas: los bultos se sitúan dentro del recto. Duelen con menos frecuencia, pero sangran un poco más a menudo: puedes ver sangre de color rojo vivo en el papel higiénico o en las heces.

Los síntomas típicos de los que se quejan las futuras mamás son: picor en el ano, sensación de molestia o de presión, dolor al sentarse y al evacuar, la sensación de un «bultito» y, a veces, secreción de mucosidad y unas gotas de sangre. La sangre de las hemorroides suele ser de color rojo vivo y aparece justo durante o inmediatamente después de la deposición. Cualquier sangrado conviene comentarlo con calma con el médico: casi siempre la causa es inofensiva, pero es importante confirmar que se trata de hemorroides y no de otra cosa.

¿Son peligrosas las hemorroides para el bebé?

Es la primera pregunta que preocupa a casi todo el mundo, así que respondemos sin rodeos: las hemorroides en el embarazo no son peligrosas para el bebé ni afectan a su desarrollo. Las molestias son para ti, pero no ponen en riesgo el curso del embarazo. Es más, en muchas mujeres los síntomas mejoran de forma notable o desaparecen por completo en las primeras semanas tras el parto, cuando deja de presionar el útero y el intestino vuelve a funcionar con normalidad.

La única salvedad tiene que ver con la sangre: no hay que asustarse, pero tampoco ignorarla. Si el sangrado es abundante, se repite, la sangre es oscura o las heces son negras, es imprescindible contárselo al médico para descartar otras causas.

Pregnant woman resting comfortably at home, calmly holding a glass of water

Cómo aliviar las hemorroides en el embarazo en casa de forma segura

La buena noticia es que el tratamiento de las hemorroides en el embarazo suele empezar por medidas caseras sencillas y seguras. A la vez alivian los síntomas y atacan la causa principal: el estreñimiento y los esfuerzos al ir al baño.

Más fibra y más agua

Unas deposiciones blandas y regulares son la mejor protección frente a las crisis. Añade poco a poco a tu dieta fuentes de fibra: verduras, fruta (sobre todo ciruelas pasas, peras y manzanas), frutos rojos, cereales integrales, avena, legumbres y frutos secos. Aumenta la fibra de forma gradual y, al mismo tiempo, bebe más agua, porque de lo contrario el efecto puede ser el opuesto. Hablamos con más detalle de una dieta equilibrada en el artículo sobre la alimentación en el embarazo.

Overhead flat-lay of fiber-rich foods: oats, whole grains, lentils, prunes, berries, leafy greens, fruit and nuts

Baños de asiento frescos e higiene suave

  • Baños de asiento frescos. Sentarte en agua tibia o ligeramente fresca varias veces al día, unos 10–15 minutos, calma el picor y la hinchazón.
  • Compresas frías. Una toallita limpia y fresca o una bolsa de hielo envuelta en un paño, durante unos minutos, ayuda a reducir la hinchazón.
  • Higiene suave. Después de ir al baño, seca la piel con cuidado dando toquecitos con papel húmedo y suave, o lávate con agua fresca, sin frotar. Evita el papel perfumado y los jabones agresivos en esa zona.

Hábitos que de verdad ayudan

  • No hagas fuerza y no pases mucho rato sentada en el inodoro: eso aumenta la presión sobre las venas.
  • Ve al baño en cuanto sientas ganas; no lo dejes «para después», porque las heces se vuelven más duras.
  • Muévete más: los paseos tranquilos mejoran el tránsito intestinal y la circulación.
  • Procura no estar sentada ni de pie demasiado tiempo seguido; cambia de postura cada cierto tiempo y descansa tumbada de lado.
  • Un reposapiés mientras evacúas (con las rodillas algo más altas que las caderas) ayuda a vaciar el intestino sin hacer fuerza.

Supositorios y pomadas para las hemorroides: qué se puede usar en el embarazo

Existen tratamientos de uso local —supositorios, pomadas, cremas— que pueden aliviar el picor, el dolor y la hinchazón. Pero hay un principio importante: durante el embarazo, usa cualquier medicamento solo después de consultarlo con tu médico o farmacéutico, avisándole de que estás esperando un bebé. Algunos productos se consideran aceptables en esta etapa y otros no, y muchos componentes simplemente no se han estudiado lo suficiente, así que la decisión se toma de forma individual y, por lo general, en pautas cortas.

A propósito, aquí no damos nombres de medicamentos ni dosis: no conviene «recetarte» un tratamiento por tu cuenta durante el embarazo. Cuéntale tus síntomas al médico, que elegirá lo que sea seguro en tu caso concreto y, si hace falta, te derivará al proctólogo.

Prevención: empieza por combatir el estreñimiento

La prevención de las hemorroides en el embarazo coincide casi por completo con la del estreñimiento: son las dos caras de la misma moneda. Para reducir el riesgo de crisis:

  • mantén una dieta rica en fibra y bebe suficiente agua cada día;
  • muévete a un ritmo que te resulte cómodo;
  • no ignores las ganas de ir al baño y no hagas fuerza;
  • si tiendes al estreñimiento, comenta con tu médico formas suaves y permitidas en el embarazo de regular el tránsito; también hablamos de ello en el artículo sobre el estreñimiento en el embarazo.

Hemorroides después del parto: qué esperar

No es raro que las hemorroides aparezcan por primera vez o empeoren justo después del parto: los pujos generan una fuerte presión sobre las venas de la pelvis. También es algo frecuente y, por lo general, temporal. En la mayoría de los casos los bultos se reducen poco a poco a lo largo de varias semanas, sobre todo si mantienes las mismas medidas: fibra, agua, movimiento, higiene suave y baños de asiento frescos. Si después del parto las hemorroides no desaparecen, duelen o sangran, conviene comentarlo con el médico en la revisión.

Cuándo acudir al médico sin falta

Las hemorroides casi nunca son peligrosas, pero hay señales ante las cuales conviene ver a un especialista sin demora:

  • sangrado abundante o repetido por el ano;
  • sangre oscura, heces de color negro o sangre que no se relaciona con la defecación;
  • dolor intenso y que va a más;
  • un bulto duro, muy doloroso y de tono azulado: podría ser una hemorroide trombosada;
  • un bulto que se ha salido y no vuelve a entrar;
  • signos de inflamación: fiebre, hinchazón o secreciones;
  • los síntomas no mejoran a pesar de las medidas caseras.

Y una regla más, importante: no des por hecho que cualquier sangrado por el recto es «solo hemorroides». En la mayoría de los casos así es, pero quien debe confirmar la causa de forma definitiva es el médico.

Lo esencial

  • Las hemorroides en el embarazo son muy frecuentes y, por lo general, no son peligrosas para el bebé.
  • Las causas principales son las hormonas, la presión del útero que crece, el aumento del volumen de sangre y, sobre todo, el estreñimiento con esfuerzos al ir al baño.
  • Pueden ser externas o internas; los síntomas típicos son picor, molestias, dolor y un pequeño sangrado de color rojo vivo.
  • El alivio seguro empieza en casa: fibra, agua, movimiento, higiene suave, baños de asiento frescos y la costumbre de no hacer fuerza.
  • Supositorios y pomadas, solo de acuerdo con el médico; no te los recetes por tu cuenta.
  • Después del parto, los síntomas suelen remitir poco a poco.
  • Sangrado abundante, dolor intenso, una hemorroide trombosada o que no vuelve a entrar son motivo para acudir al médico.

Este artículo tiene carácter informativo general y no sustituye la consulta personalizada con un profesional. Sobre tus síntomas, la elección de tratamientos y el tratamiento en sí, consulta siempre con tu médico.

Creado con IA y revisado por el equipo de Mama Ai. Información educativa — no sustituye el consejo médico profesional.

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